Soy Nacho Maquinay, psicólogo en Gijón, y en mi consulta recibo a menudo casos que reflejan una tendencia generacional profunda: jóvenes de entre 20 y 30 años que sienten una intensa nostalgia por un pasado que apenas vivieron. Esta sensación de que «cualquier tiempo pasado fue mejor» no es solo un pensamiento pasajero; es un síntoma de nuestro tiempo.
El futuro, tal como se presenta actualmente, no parece ofrecer certezas. La precariedad laboral, la meritocracia, el acceso a la vivienda o la inestabilidad global generan una «espada de Damocles» sobre sus cabezas, sobre la cual sienten que tienen poco o ningún control. Además, cargan con el estigma de ser llamados «generación de cristal» por quienes no comprenden la complejidad de su contexto.
La nostalgia de lo no vivido: Anacronostalgia
La idealización de los 90 o los 2000 por parte de la Generación Z y los Millennials tardíos tiene raíces psicológicas ligadas a la incertidumbre y la sobreestimulación digital.
A este fenómeno lo definimos como anacronostalgia. En gran medida, es provocado por el contacto con las redes sociales, que actúan como un archivo infinito donde los jóvenes pueden «extrañar» una época que no conocieron. Es, en esencia, una respuesta defensiva ante un presente precario.
Paseando en verano por La Cuesta del Cholo, sitio emblemático de Gijón para socializar, es fácil ver esta tendencia: jóvenes con estéticas de décadas pasadas y adultos que recuperan estilos que antes consideraban desfasados bajo el prisma del «moderneo».
La estética como refugio tangible
Esta necesidad de volver a lo seguro impulsa a las nuevas generaciones —nativas digitales que dominan el software y la red— a buscar lo analógico: vinilos, cámaras de carrete o ropa de segunda mano. No es solo una búsqueda de diferenciación, sino una necesidad de tangibilidad en un mundo excesivamente volátil y líquido.
Mientras que en los adultos mayores la nostalgia suele ser por la juventud perdida, en los jóvenes es una nostalgia aspiracional: añoran la estabilidad socioeconómica y la simplicidad que perciben en las décadas previas.
5 Formas de trabajar la anacronostalgia en consulta
Si te sientes identificado con este sentimiento, en mi práctica clínica utilizamos diversas estrategias para reconectar con el bienestar:
- Psicoeducación: Identificar las emociones y entender que este sentimiento es un contexto compartido por toda una generación.
- Validación y desmitificación: Validamos el sentimiento de pérdida, pero ayudamos a diferenciar la estética del pasado de la realidad del mismo, evitando la idealización de sus carencias.
- Gestión de la incertidumbre: Tratamos la nostalgia como un síntoma de ansiedad por el futuro, utilizando técnicas de aceptación para convivir con la emoción sin refugiarse crónicamente en el ayer.
- Anclaje en el presente: Mediante técnicas de Mindfulness, ayudamos a reducir la rumiación y a valorar las oportunidades de agencia que existen hoy.
- Análisis del consumo digital: Evaluamos si las redes sociales están alimentando una comparación constante con versiones idealizadas del pasado que aumentan tu insatisfacción vital.
Soy Nacho Maquinay, psicólogo en Gijón. Si sientes que el pasado te atrapa o el futuro te abruma, ¿Me dejas ayudarte?