Soy Nacho Maquinay, psicólogo en Gijón, y en mi consulta recibo cada vez más casos con un denominador común: personas que, además de la ansiedad por sus problemas cotidianos, viven abrumadas por la desesperante situación mundial.
Es lo que denominamos ecoansiedad, ansiedad existencial colectiva o ansiedad climática. Podría pensarse que preocuparse por eventos fuera de nuestro alcance es una pérdida de tiempo, pero no debemos invalidar esos sentimientos. La preocupación por las guerras, el cambio climático o la inestabilidad política no es «estar loco»; es una respuesta evolutiva natural ante amenazas que percibimos como reales.
Preocupación útil vs. Rumiación paralizante
Es vital diferenciar estos dos conceptos:
- Preocupación útil: Es aquella que nos moviliza, nos empuja a actuar y enfoca nuestra energía en metas alcanzables.
- Rumiación paralizante: Nos mantiene estáticos, atrapados en el «y si…» y más pendientes del mundo de las ideas que de la realidad física que nos rodea.
La incertidumbre sistémica
Esta angustia nace, en parte, de la falta de confianza en las instituciones. La pérdida de referentes de seguridad en la clase política, la economía o la paz internacional afecta a nuestra salud mental básica. Al no tener un «ancla» a la que aferrarnos, entramos en un estado de hipervigilancia constante.
Si sentimos que el sistema no nos protege, intentamos solucionar problemas hipotéticos de un futuro inestable, lo que genera un agotamiento psicológico profundo.
Del “Macro-caos” al “Micro-control”
Para reducir este agotamiento, debemos poner el foco en nuestra área de influencia. No podemos detener un conflicto bélico desde nuestro sofá en Gijón, pero sí podemos cuidar nuestra red social, nuestro entorno local y nuestros hábitos. Centrarnos en lo que sí podemos controlar reduce los niveles de cortisol y mitiga la sensación de indefensión.
Dieta digital: El peligro del Doomscrolling
Estar todo el día consumiendo noticias catastróficas y vídeos de violencia o desastres naturales es lo opuesto a cuidarse; solo sirve para alimentar la ansiedad.
Para evitar esta sobreestimulación negativa, es fundamental establecer límites horarios para informarse y acudir a fuentes fiables que huyan del sensacionalismo.
Empieza a cuidar de ti y de tu entorno en Gijón
Las redes sociales están diseñadas para atrapar tu atención mediante «trampas de dopamina», aumentando la intensidad de los contenidos para que no escapes. Limita el tiempo de uso y configura avisos en tu móvil.
Reconectar con tu entorno es la mejor forma de «desconectar» de la hipervigilancia. En mi consulta de psicología en Gijón, suelo recomendar herramientas para calmar el sistema nervioso que tenemos al alcance de la mano:
- Pasear por la Senda Verde.
- Sentir la arena en la Playa de San Lorenzo.
- Disfrutar de un rato con amigos en la Plaza de Tabacalera.
Si te asaltan dudas como: ¿Es normal sentir miedo por el futuro?, ¿Cuándo debo acudir a un psicólogo por ansiedad? o ¿Por qué me angustio tanto pensando en el mundo?, no lo dudes. Busca ayuda profesional para abordar lo que, muy probablemente, sea un cuadro de ansiedad climática o existencial.
Soy Nacho Maquinay, psicólogo en Gijón, ¿Me dejas ayudarte?