Soy Nacho Maquinay, psicólogo en Gijón y en mi consulta veo muchos casos como este:
Joven entre 20 y 30 años que no sabe que hacer con su vida, qué no tiene claro su futuro laboral, futura vivienda, ni siquiera tiene claro si tiene futuro. Si, el número de suicidios ha aumentado en esta generación.
Les llaman “Generación de Cristal” porque ante cualquier problema de la vida tienen ansiedad y depresión, se pasan el día jugando a las consolas, en algunos casos tienen más amigos virtuales que físicos, tienen poca tolerancia a la frustración, una gran dependencia del móvil y de las redes sociales, “no saben lo que es trabajar” y a la vez tienen una autoexigencia enorme para tratar de conseguir lo que se les ha “vendido” bajo el nombre de éxito; ellos tienen que ser hombres hechos y derechos, pero dentro de las nuevas masculinidades y ellas mujeres siguen siendo cosificadas, pero a la vez tienen que ser mujeres empoderadas, formadas, trabajadoras, madres y amas de casa.
Igual necesitan menos críticas y más comprensión.
Rompo una lanza a favor de ellos, dejando claro que, si un menor que no trabaja tiene una consola, es porque sus padres se la han comprado, en muchos casos para no tener que prestarle atención. No es lógico que luego se quejen de que le den uso.
Que la ansiedad y la depresión que sienten está plenamente justificada: la triada de la depresión de Beck nos habla de que la gente depresiva percibe su futuro como poco esperanzador, el mundo como un lugar hostil y a si mismos de manera muy negativa.
Bajo esta triada, ¿Cómo te sentirías tú si supieras que da igual lo que estudies, que no vas a tener un trabajo que te permita vivir sólo de él, si el mundo está lleno de guerras, si recibes de manera constante a través de las redes sociales que tu vida es una mierda?
Me encantaría ver cómo estarían las generaciones anteriores en esta misma situación.
Frustración: la gran deuda pendiente.
Esta emoción tan desagradable no es exclusiva de la “Generación de Cristal”, lleva años implantada, pero hasta ahora la forma de librarse de ella era mediante el alcohol, drogas, violencia, etc.
Pues resulta que las nuevas generaciones, han reducido el consumo de alcohol (muchos son abstemios) y drogas, cosa que nadie menciona. Ellos se comen su frustración como buenamente pueden, muchos de ellos van al psicólogo y lo trabajan en consulta, en el peor de los casos recurren al suicidio por falta de herramientas para gestionarse.
Una nueva visión del psicólogo.
En mi experiencia con ellos he de decir que vienen a consulta por ansiedad, inseguridades, miedos, falta de metas de futuro alcanzable y que son de los mejores pacientes, porque trabajan muy bien en las sesiones y en casa, vienen con la mente abierta, dispuestos a mejorar su problema y a aprender a cuidarse.
Entienden que para acudir al psicólogo no hace falta tener una patología, que si se necesita orientación pueden pedir ayuda y bajo esas premisas, vienen trabajan y una vez solucionado el problema, regresarán en caso de que vuelvan a necesitarlo sin pudor ninguno.
Sobre esta “Nueva Generación” se podría hablar largo y tendido, pero no deberíamos de centrarnos sólo en esas supuestas carencias que tienen, después de todo no conozco ninguna generación que hable bien de las posteriores, esa verbalización añeja de: “cuando yo era joven, estos chicos de hoy en día…”, o comentarios rancios que sólo denotan la falta de autocrítica por el mundo que les hemos dejado y la falta de empatía por las generaciones venideras.
Soy Nacho Maquinay, psicólogo en Gijón, ¿Me dejas ayudarte?