El hombre debe ser una fiera en la cama: Autoexigencia y mitos de la sexualidad masculina
La autoexigencia en las relaciones íntimas y el peso de las expectativas sociales afectan cada vez a más hombres. En mi consulta de psicología en Gijón, asisto con frecuencia a pacientes que sufren en silencio dinámicas como esta: hombres con una baja apetencia sexual o bloqueos emocionales a los cuales les supone un verdadero reto «estar a la altura» de lo que marcan los cánones actuales.
Muchos no se ven atractivos porque sienten que no cumplen los estándares irreales de las redes sociales o del consumo de pornografía, lo que los arrastra hacia una autoestima baja, cuadros severos de ansiedad de rendimiento e incluso estados depresivos.
Mitos sobre la masculinidad y la sexualidad
Vivimos en una cultura que, históricamente, ha construido el mito del «macho alfa»: un perfil de hombre que supuestamente siempre está dispuesto, que es infalible, gracioso y que domina el arte de la seducción sin esfuerzo.
Hoy en día, las dinámicas sociales han cambiado y muchos hombres se sienten profundamente abrumados. Aparecen dudas constantes que generan una gran incertidumbre: ¿Cómo debo acercarme a alguien? ¿Estaré invadiendo su espacio? ¿Tengo que insistir o me estoy pasando?
Recibir mensajes tan contradictorios del entorno genera una inseguridad paralizante. Para muchos, la alternativa más segura y deseable acaba siendo no intentarlo, recluyéndose en el aislamiento y viviendo en soledad para evitar el fantasma del rechazo o del error.
Cómo afecta la presión social al rendimiento
Existe una falsa creencia de que la cosificación y la presión estética afectan exclusivamente a las mujeres. Sin embargo, los hombres también enfrentan expectativas anatómicas y conductuales muy específicas y rígidas.
Socialmente se espera de ellos un tipo de cuerpo particular, un tamaño del miembro determinado y ciertas habilidades y actitudes en la intimidad, exigibles desde el primer minuto de la primera cita. Se les impone la obligación de modular sus nervios, camuflar sus inseguridades, moderar los efectos de cualquier ingesta (como el alcohol, usado a menudo de forma errónea para desinhibirse) y mostrar una capacidad de adaptación total. Parece que tuvieran que comportarse como un presentador de televisión que debe caerle bien a todo el mundo a la primera.
Estas metas son desproporcionadas, irreales y carecen de base humana. Lo único que logran producir en el varón es frustración, culpa y un malestar psicológico crónico.
Consecuencias psicológicas: Ansiedad, depresión y evitación
Como consecuencia de esta presión desmedida, estamos observando un fenómeno clínico claro: muchos hombres están empezando a eliminar por completo la variable del sexo y el cortejo de sus vidas. Prefieren evitar cualquier escenario de intimidad antes que someterse al examen de las expectativas ajenas.
Esta conducta de evitación, lejos de solucionar el problema, enquista el sufrimiento y deteriora gravemente:
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La autoestima y la confianza en uno mismo.
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Los niveles de ansiedad generalizada y de ejecución.
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El estado de ánimo, derivando en ocasiones en aislamiento y depresión.
Buscar ayuda profesional en Gijón
Aprender a desmontar estos mitos, entender que el sexo no es un examen con nota y reconciliarse con una sexualidad basada en la conexión real y no en el rendimiento es un proceso liberador. Si te sientes identificado con esta presión y notas que está afectando a tu día a día o a tu relación de pareja, no tienes por qué transitar este camino solo.
Soy Nacho Maquinay, psicólogo sanitario en Gijón. En mi consulta dispondrás de un espacio confidencial, libre de juicios y de tintes machistas o moralistas, orientado a que recuperes tu seguridad y tu bienestar emocional. ¿Me dejas ayudarte?