La Impulsividad y cómo afecta a nuestra vida
Soy Nacho Maquinay, Psicólogo en Gijón y en mi consulta veo muchos casos como este:
Personas que saben las metas que quieren en la vida y están dispuestos a esforzarse y a luchar por ellas, pero que acaban desviándose del camino por culpa de la impulsividad.
¿Qué es la impulsividad?
Es actuar rápidamente sin tener en cuenta las posibles consecuencias, está directamente relacionada con el sistema de recompensa del cerebro, “lo quiero y lo quiero ya”.
Esta impulsividad también se aplica al consumo de alcohol, drogas, comida… Cuando estás estudiando para preparar los exámenes, siempre te surgen las ganas de estar con el resto de tus amigos en la Cuesta del Cholo o en la playa de San Lorenzo tomando el sol. El problema de la satisfacción inmediata hace que muchas veces la gente deje de alcanzar sus metas vitales, desviándose de aquello que para ellos es importante. Como consecuencia de lograr esa satisfacción inmediata a corto plazo, acaban generando malestar y frustración a largo plazo.
Para evitar este estado de malestar la persona acaba volviendo al consumo o a la satisfacción inmediata, lo que provoca un bucle que se retroalimenta. Entras en un ciclo de procrastinación que lo único que hace es alejarte de tus objetivos vitales.
¿Cómo romper la rueda?
Lo más importante es tener en cuenta la situación en la que se encuentra la persona: si está como mucho estrés, si tiene falta de sueño acumulado o cansancio, mala alimentación o patrones de pensamiento negativos. Entender la situación global en la que se encuentra y porque utiliza esa impulsividad.
La impulsividad y la procrastinación
La gente que es impulsiva suele procrastinar, «es más fácil dejarse llevar por las ganas de no hacer nada que enfrentarme a ese gran trabajo». Suelen verse a si mismos como vagos, cuando no hay nada más lejos de la realidad.
La gente que procrastina no es vaga, tienen un miedo atroz a enfrentarse a la tarea que tienen pendiente, porque si la hacen mal, lo que se va a ver afectado es su autoestima, la imagen de valía que tienen de si mismos y eso genera una parálisis que provoca que posterguen todo lo máximo posible. Así si sale mal no es que no valgan, es que no se han esforzado.
Hay que encontrar los pensamientos, creencias y emociones que le hacen actuar así.
Pero, sobre todo, hay que aprender a tolerar la frustración.
Aceptación del malestar de la impulsividad
La aceptación del malestar que se genera cuando las cosas no salen, o no son, como uno quiere que sean; aceptar esa frustración, ayuda a romper el círculo y evita que la situación se mantenga.
No es un proceso sencillo, muchas veces es necesidad de control, que las cosas de la vida sean como yo quiero que sean, es la forma de tener la propia vida controlada aunque sea haciendo las cosas mal.
En mi consulta trabajaremos ese malestar y le pondremos «nombre y apellidos», lo reconoceremos físicamente y podremos actuar sobre él al reconocer como se siente y cómo nos limita.
Soy Nacho Maquinay, psicólogo en Gijón. ¿Me dejas ayudarte?